Ciudad de México.- Pese a la tentativa anunciada por el gobierno entrante de abrir al público y, posiblemente, dirigir hacia la cultura la Residencia Oficial de Los Pinos, este recinto ya es un museo, al menos por la cantidad de obras de arte y objetos con valor histórico que hay en su interior.
Esculturas, óleos, candelabros, muebles antiguos, tapetes artesanales, tibores de porcelana, relojes y libros forman parte del tesoro resguardado por la Presidencia de la República.

Pinturas de Rufino Tamayo, Vicente Rojo, Manuel Felguérez, José Luis Cuevas, Rafael Cauduro, José Chávez Morado, Juan Soriano y una docena de autores más; esculturas, tapetes, candiles, jarrones, litografías, grabados y bustos hechos en bronce forman parte de la colección que, solo durante unos años del sexenio de Vicente Fox, fue accesible al público.
De acuerdo con documentos oficiales, en la actualidad hay 63 obras de arte que forman parte del activo fijo de la Presidencia y 103 obras que adornan los rincones de Los Pinos en calidad de préstamo temporal por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Las obras en préstamo temporal de parte de la SHCP están por caducar y tendrán que ser regresadas.
La historiadora del arte Ana Garduño ha tenido acceso al listado del acervo de Los Pinos para investigaciones y publicaciones y, tras analizar el informe actualizado al que tuvo acceso Grupo Reforma, concluye que no se percibe la herencia del presidente Enrique Peña Nieto en la colección de la casa presidencial.
La especialista —integrante del Sistema Nacional de Investigadores— considera que el gusto de Peña Nieto, privado o público, como representante de un grupo y un partido, no está representado.
Esto puede indicar un total abandono, en términos decorativos, de la Residencia Oficial de Los Pinos en el último sexenio o que el listado entregado por Transparencia no es, de ninguna manera, completo.
Ana Garduño, historiadora del arte
A decir de Garduño indica que inventarios anteriores presentaban un acervo artístico-decorativo mucho mayor y existían decenas de ejemplares de las series, incluyendo artesanías, esculturas nacionalistas, paisajes, naturalezas muertas, entre otros.
La Oficina de la Presidencia tiene a su cargo otros inmuebles que también cuentan con piezas destacadas. Las obras de arte de mayor valor y relevancia se encuentran en la casa Soledad Orozco, antigua residencia que ocuparon el presidente Manuel Ávila Camacho y su esposa, la propia Orozco, ahora en disputa.
La casa Soledad Orozco alberga un autorretrato de José Clemente Orozco, la pintura más cara de los 144 óleos inventariados por la presidencia de la República, que fue valuado en 6 millones 310 mil 240 pesos.
Las joyas de la herradura
Algunos de los artículos más lujosos en poder de la Presidencia están concentrados precisamente en la casa Soledad Orozco, ubicada en la calle Bosques de la Antequera, en el fraccionamiento La Herradura (Huixquilucan, Estado de México), una mansión que Orozco donó en 1989 al Gobierno de la República.
La residencia, de cinco hectáreas, está decorada con muebles franceses del siglo 19 de estilo Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, trabajados en maderas finas, mármol, porcelana y bronce; rematados con adornos barrocos y clásicos en marquetería.
Otros objetos valiosos son:
Un gobelino del siglo 17: un tapiz hecho en París por la Manufacture Royale desGobelins, con un valor estimado de 5 millones de pesos. Y un candelabro francés, de pie, de 19 luces, de porcelana Potschappel, Dresden, valuado en 150 mil pesos.
Además, hay un espejo francés con marco tallado en madera de nogal valuado en 100 mil pesos; un reloj de pie, de marquetería y bronce estilo Luis XIV, valuado en un millón de pesos; dos cómodas de nogal, con aplicaciones de bronce y cubierta de mármol, cada una con un precio estimado de 241 mil pesos.
Inventario
El mobiliario que tiene a su disposición la Presidencia de la República está compuesto por 47 mil 824 objetos, repartido en 18 inmuebles.
El más grande es la Residencia Oficial de Los Pinos, que es donde han vivido y despachado los últimos catorce presidentes, desde Lázaro Cárdenas hasta Enrique Peña Nieto.
Sobre las paredes cuelgan 14 pinturas de igual número de expresidentes, desde el general Lázaro Cárdenas hasta Felipe Calderón, más una de Venustiano Carranza.
Los muebles, los adornos y los artículos utilitarios varían en cada inmueble, según la función de cada uno de ellos: ocho son oficinas, dos funcionan como casa-habitación, dos son deportivo, dos son naves industriales, uno es hospital, uno es una guardería, uno es un terreno y otro más, la Residencia Oficial, que tiene el uso mixto de oficina y casa-habitación.
La colección incluye once sillas presidenciales de hechura especial, que datan del siglo 19, fabricadas en madera de nogal, con patas torneadas y cuyo respaldo mixtilíneo está rematado con el escudo nacional tallado en relieve, con el águila imperial y dos cuernos de la abundancia que derraman frutas.
Sillón estilo Luis XIV de origen francés, de madera de nogal, tallado con aplicaciones de bronce, tapiz en paño verde bordado con el escudo nacional. Segunda mitad del siglo XIX, con un valor de 200 mil pesos.
En el inventario figuran también ocho sillones presidenciales del siglo 20, dos de ellos trabajados en caoba, de patas torneadas con relieves en forma de penacho y el respaldo rematado en la parte central con el escudo nacional que tiene el águila republicana.
En la Residencia Oficial de Los Pinos, algunos salones son alumbrados con siete candiles, tres de ellos de origen francés, tipo María Teresa, armados en bronce y cristal, revestidos con almendros y arandelas, con valores estimados que van de los 121 mil a los 850 mil pesos. Las estancias son adornadas con ocho tapetes de Temoaya, de trama y urdimbre de lana, anudados a mano, el más grande ellos con una dimensión de 1.5 por 3 metros, cuyos precios rondan los 14 mil pesos.