Hace cuarenta años, meses antes del terremoto que destruyó la capital mexicana, la Unión de Periodistas Democráticos me favoreció con una estancia en La Habana y otras provincias de Cuba. Entre febrero y mayo de 1985, pasamos una experiencia formidable, en la tierra de José Martí, detalles que apunté en un improvisado diario.
Si bien había precariedad económica, no se habían agudizado las cosas como en el posterior periodo especial. La causa era el bloqueo económico que siguen manteniendo gobiernos estadounidenses por motivos políticos e ideológicos. Estaban y siguen estando molestos con una nación que hasta 1959 estaba bajo su control. Jamás comprenderán los desafíos del heroico pueblo que con muchos sacrificios y privaciones, pero con dignidad y valentía, no ha sido derrotado.
Cuatro décadas después, el aislamiento está vigente y siguen padeciendo la agresión económica de Washington, que los orilló a buscar protección con países del antiguo bloque socialista.
Gobernaba Fidel Castro a quien la veintena de periodistas latinoamericanos y del caribe que allí coincidimos, lo pudimos escuchar en directo cuando, tras un discurso de 3:15 horas, inauguró el congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, en el Día Internacional de la Mujer.
Faltaban horas para que en la URSS iniciara la era Gorbachov que iba a sepultar el estalinismo. Esperando la noticia, el diario Granma saldría a circular tarde al siguiente día. La geopolítica, más las condiciones socioeconómicas de los países que cada becario del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” debía exponer, nos trenzaba en interesantes análisis. Intercambiábamos saberes y experiencias periodísticas.
El curso contemplaba exposiciones sobre el sistema socialista, visitas a centros productivos, tanto en el campo como en las ciudades, además de eventos culturales; encuentros con intelectuales, periodistas y personajes del ambiente artístico, y cultural. Ciclos de cine, conferencias y exposiciones no podían faltar igual, para mi gusto, los partidos de béisbol y saludos con el campeón olímpico Alberto Juantorena y el cosmonauta Arnaldo Tamayo.
En el Instituto, ubicado en el barrio El Vedado, escuchamos a personajes como los escritores Roberto Fernández Retamar y José Antonio Portuondo, Norberto Fuentes – autor del libro “Hemingway en Cuba”- , así como líderes independentistas como Juan Bosch. Eusebio Leal, Cronista de La Habana, nos explicó pasado y presente de esta gran Nación. Conversamos con personas de Estado, dirigentes de trabajadores y agricultores, y jóvenes comunistas, en cuyo pensamiento permeaba el espíritu del Che, el Guerrillero Heroico.
Disfrutamos conciertos de artistas como Barbarito Díez, César Portillo de la Luz, Omara Portuondo, Grupo Irakere, Orquesta Original de Manzanillo, Orquesta Aragón, Enrique Jorrín, Grupo Manguaré, la Orquesta de Roberto Faz, AfroCuba, Los Van Van, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, etcétera. Este último nos concedió en encuentro donde, saboreando cachaza brasileña y con su guitarra, nos compartió algunas de sus canciones.
En Casa de las Américas nos tomamos un trago con el poeta Mario Benedetti y saludamos a Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz. Intensos los encuentros en el bar de la Unión de Periodistas y Escritores Cubanos, gracias a la guía del fotógrafo Félix Arencibia y la recomendación del dirigente Ernesto Vera.
Recorrimos la fábrica del ron Habana Club y por las noches incursionábamos en sitios en donde se baila son, se escucha música de trova o exponentes del “filin” como César Portillo de la Luz o Elena Burke. Y el espectáculo de El Tropicana. En el bar del hotel Capri, un 22 de febrero identifiqué a mi paisano, Juan Manuel Vignón, que había llegado con periodistas mexicanos con destino a Varadero.
El 7 de marzo presenciamos un homenaje al poeta nacional Nicolás Guillén y a Rafael Cueto, el último sobreviviente del Trío Matamoros. Paso obligado en La Bodeguita del Medio y el Floridita, donde se siente la presencia del autor de “El viejo y el mar”.
El breve recuento de aquella primavera cubana con gente alegre y generosa, no estaría completo sin los medios de comunicación visitados como Radio Progreso, Radio Rebelde, Radio Habana Cuba, Tele Rebelde, las revistas Bohemia y Verde Olivo; esta última que había sido dirigida por Eduardo Yassels, nuestro director del Instituto. Hicimos prácticas en la Agencia de Noticias Prensa Latina y, aunque nadie lo crea, debíamos cumplir estrictos horarios con experimentados comunicadores y periodistas.
Con esta efeméride agradezco tres meses de convivencia, amistad, solidaridad, convicciones y humanismo a los integrantes de la cuarta generación de becarios: Aída López, Mercedes Roque, Tatiana Solares, Mónica Botero, Jilma Rodríguez, Iván Canelas, Edmundo Rivera, Dardo Fernández, José Luis Frare, Joao Vicente Freitas, Roger Rodríguez, Alberto Sánchez, Óscar Antonio, Roberto Bonilla, Wilfredo Medina, José Rodríguez, Luis Ovalle, Yuri Serbolov, Ismael Romero y William Mora. Donde quiera que estén.
@ernestoreyes14